Norah Magazine con Isabel San Sebastián

Home / Entrevistas / Norah Magazine con Isabel San Sebastián

Isabel San Sebastián es una batalladora del periodismo, una profesional que se enorgullece de su independencia y su honestidad. Mantener ambas cualidades reconoce que le ha costado dinero y más de una represalia


 

P. Se me ocurre empezar haciendo un Debate sobre el Estado de los Medios de Comunicación. ¿Cómo es su salud en general? R. En crisis profunda. La crisis económica se ha traducido en una crisis de contenidos, de calidad, de independencia… Todos son elementos bastante ausentes de los medios de comunicación en este momento. Por supuesto, los hay mejores, con más calidad y con periodistas e información más independiente y otros, con menos, pero, en general, son valores que escasean. La parte positiva es que la revolución tecnológica, las redes sociales, los nuevos medios, que están abriéndose paso gracias a las nuevas herramientas, auguran un futuro esperanzador. Saldremos del bache y conseguiremos recuperar ese pilar de la democracia que es la información plural, de calidad e independiente.

P. Datos del año pasado. 73 medios de comunicación cerrados y casi 4.500 periodistas a la calle. ¿Ejercer de periodista se está convirtiendo en un privilegio para muy pocos? R. No es un privilegio, es un trabajo. Ejercer de periodista requiere formación, esfuerzo, compromiso. Es un oficio precioso, pero muy duro, que está soportando la crisis con una dureza superior incluso a la de la construcción. Proporcionalmente es el sector más castigado. Hay mucho paro y hay muchos periodistas que han tenido que abrirse camino en otros campos. Afortunadamente, el periodismo tiene muchas facetas. Existe la comunicación empresarial, la institucional… Hay otras formas de periodismo aparte de la clásica o convencional. Aunque sí es verdad que ejercer el periodismo independiente y remunerado casi raya el privilegio. Eso a pesar de la dureza del oficio, del riesgo que entraña, que, incluso en algunos casos, como el mío, suponía riesgo para la integridad física. De hecho, yo he estado 11 años escoltada con guardaespaldas. La cosa se ha puesto tan complicada que quienes tenemos pasión por el oficio nos sentimos que somos unos privilegiados por poder ejercer.

P. ¿Por dónde pasa el futuro mediático a medio y largo plazo? R. Sobrevivirán los medios más fuertes, sobrevivirán algunas televisiones -aunque cada vez hacen menos periodismo y más espectáculo- y sobrevivirán algunos periódicos. En definitiva, sobrevivirá el periodismo de papel para una minoría que reclama calidad y profundidad en el análisis. Y aparecerán muchos formatos nuevos que están por descubrir relacionados con las redes sociales, con un periodismo más especializado, dirigido a públicos concretos, que dará puestos de trabajo.

P. ¿El sector de la prensa (la escrita, especialmente) ha sabido reinventarse tras la revolución digital? R. Está en ello. Está intentado apostar por la profundidad y la calidad en la opinión. Porque opinar no es decir lo primero que se te ocurre. Opinar con rigor es opinar en base a unos conocimientos, a una cultura, a unas fuentes de información, a una experiencia. La prensa escrita está apostando por eso. Por una opinión especializada, rigurosa, propia, fruto de la investigación de ese medio. Yo confío en que logre superar el bache.

P. Internet se ha convertido en un medio de comunicación poderoso. Medio mundo ya pasa más tiempo navegando que viendo la televisión. ¿Cómo se está digiriendo eso? R. Internet es un medio poderoso relativamente. Algunas personas, muy pocas, tienen poder en Internet. La mayoría no. Estamos todavía descubriendo los efectos de la Red. Algunos son positivos, se abren ventanas y cauces de libertad, pero otros son negativos. Es un medio muy adictivo. Hay mucha gente muy joven totalmente enganchada de una manera enfermiza, patológica. Habrá que controlarlo, habrá que aprender a manejar la herramienta y habrá que establecer reglas legales. Internet no puede ser una ventana abierta a la impunidad, a la calumnia, a las injurias, a las amenazas… como, en cierta medida, lo es ahora. Hay que poner reglas e intentar evitar esos abusos. Sobre todo, educar en el buen uso de la herramienta.

“Opinar no es decir lo primero que se te ocurre”

P. En este momento, recibimos información a un ritmo trepidante, con el triunfo de lo efímero y lo sensacionalista. ¿Ha muerto la reflexión y el análisis pausado? R. No. En todas las épocas ha habido sus más y sus menos. Recuerdo que cuando yo empezaba en el periodismo se ponía como ejemplo de basura informativa a periódicos como El Caso, que hablaba de sucesos. La reflexión profunda y rigurosa no ha muerto ni morirá nunca. A lo mejor, lo que no ha habido hasta ahora es soporte. Y, quizás, en vez de leerla en papel, la leeremos en una pantalla o en otro soporte que está por inventar. En todo caso, cambiará el soporte, pero la reflexión vivirá. Seguro.

P. Usted es una mujer todoterreno que ha probado todos los campos periodísticos. ¿Ninguno le ha enamorado lo suficiente como para resistirse a abandonarlo? R. Es que no he abandonado ninguno. Son compatibles. Es compatible hacer periodismo escrito, radiofónico y televisivo, además de escribir ensayo y novela. Todo se complementa entre sí. Unos medios te enseñan un lenguaje y otros te enseñan otro. El periodismo es un oficio que consiste en contar historias, igual que la literatura. Varía el lenguaje y el formato, pero el fondo del oficio es el mismo. En el caso del periodismo, se trata de contar historias reales y en el caso de la novela -como yo hago en La mujer del diplomático-, contar historias de ficción o a mitad de camino entre la realidad y la ficción.

P. ¿Ha podido decir siempre lo que ha querido? R. Nunca he hecho algo que no quisiera hacer. Nunca me han impuesto algo que me repugnara. Algunas veces, he hecho cosas que me gustaban más y otras que me gustaban menos, pero siempre he podido negarme a hacer lo que no quería hacer. Me ha costado mucho, represalias, dinero, trabajar más, pero he podido no tragar nada que no quisiera tragar en pro de mi dignidad.

P. Vehemente, guerrera, pasional. ¿Es tan fuerte en su vida privada como aparenta públicamente? R. Soy fuerte, lo que no soy es dura. En mi vida privada ha habido muchas pérdidas y muchos disgustos, también muchas alegrías, pero sí me considero fuerte, con mucho carácter y con mucho temple para soportar la adversidad. Sin embargo, soy una persona cariñosa, muy alegre, con una actitud muy positiva ante a la vida. Tiendo a quedarme con lo bueno de las personas y las experiencias, y a dejar a un lado lo malo. Siempre miro la vida con confianza y optimismo, y hago cosas que me hacen feliz como bailar, salir con los amigos y estar con mis hijos todo lo que puedo porque ellos son mi principal fuente de alegría y felicidad.

P. Nunca rehuye la batalla. Basta con ver sus discusiones en Twitter. ¿No se cansa de dar respuesta a tantos frentes abiertos? R. A veces, sí. En algunas ocasiones digo quién me mandará meterme en esto, pero es que yo soy muy guerrera. Cuando algo me importa, cuando un asunto me importa realmente, soy muy batalladora, igual que personajes históricos como Jaime El Batallador. Las batallas perdidas son las que no se dan y, aunque te ganen, hay que intentarlo.

P. Como habitual en las tertulias políticas, ¿no son todas bastante previsibles en función de la cadena o emisora que las alberga? R. Una cadena tiene sus intereses y siempre que sea privada tiene su legítimo derecho a llevar o no llevar a quien le parezca. Los que no tendríamos que ser nunca previsibles somos nosotros, los periodistas. Somos los que tenemos que ser independientes, y tener nuestro propio criterio y defenderlo. No deberíamos ser identificables con ninguna ideología de un partido concreto.

P. ¿No pecan muchas veces los periodistas de ser mercenarios y/o portavoces de un partido u otro, sin mostrar ningún espíritu crítico? R. Hay muchos periodistas, demasiados, que se dedican a repetir la consigna, el argumentario oficial de un partido. Es muy confortable porque sabes que no te van a vetar de una tertulia de radio o de televisión, cosa que nos ocurre a algunos. Eso te hace la vida más fácil. Ir por libre es más laborioso, pero más decente. Un periodista se debe a quien le paga el sueldo y, sobre todo, a los ciudadanos.

P. ¿Dónde queda, no ya la objetividad (aunque sea impostada), sino la ética y la honestidad para con los lectores, oyentes o televidentes? R. Yo siempre intento ser honesta.

P. ¿Cuántas enemistades de por vida se ha ido encontrando a lo largo de su camino profesional? R. De por vida, solo dos. Solo hay dos personas con las que no me hablo porque me traicionaron. Con la inmensa mayoría de las personas a las que me he encontrado en mi trayectoria laboral mantengo unas relaciones cordiales.

P. ¿La literatura ha sido una excelente vía de escape de todo el barullo mediático? R. Es un placer, es la forma más hermosa de contar historias, de ajustar cuentas con la vida porque me permite escribir el final que yo quiero. Y, luego, es una garantía de libertad. Afortunadamente, la literatura me ha permitido ganar el dinero suficiente para poder no aceptar lo que me parece inaceptable. En España, sobre todo en los últimos años, ha habido muchísimas presiones a periodistas.

“Internet no puede ser una ventana abierta a la impunidad”

P. Perdóneme, pero llegados a este punto es inevitable hablar del fenómeno Podemos. ¿A usted también le pilló por sorpresa el resultado que obtuvo en las pasadas elecciones europeas? ¿Cómo se explica el hecho de que consiguiera 1,24 millones de votos? R. Hay otras opciones democráticas a las que votar sin hacerlo a este demagogo y telepredicador que es Pablo Iglesias. Es quien mejor ha vendido el mensaje de la regeneración, cuando lo que realmente encarna es una ideología totalitaria que ha producido enorme cantidad de dolor, de sufrimiento y de muerte allá donde ha gobernado, y que es la ideología totalitaria de izquierdas. Llámese comunismo, castrismo o chavismo. Es lo mismo.

P. Los expertos dicen que el castigo en las elecciones europeas a los dos grandes partidos -PP y PSOE- es fruto del hastío de la población respecto a una clase política salpicada por demasiados escándalos de corrupción. ¿Qué futuro tiene por delante el bipartidismo en España? R. Las mayorías absolutas se han terminado. Los dos grandes partidos van a tener que aprender a convivir con otros y, tras las próximas elecciones, vamos a vivir una fragmentación del espectro político que va a hacer muy complicada la gobernación.

Más sobre Isabel San Sebastián

Related Posts

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies ACEPTAR

Aviso de cookies

Suscríbase a nuestro Newsletter

Gracias a nuestro newsletter estarás al día de nuestras ofertas y promociones.

Nombre
Email
No enviamos spam
2012_concentre_zone_regard_mi_nature_morte_angby Félix Torán