Entrevistamos a BEATRIZ LARREA, Health Coach.

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PROCEDENTE DE MÉXICO Y CON MUCHO AMOR POR NUESTRO PAÍS, BEATRIZ LARREA ATERRIZÓ EN ESPAÑA PARA AYUDAR A TRANSFORMAR LOS CIMIENTOS DE LA ALIMENTACIÓN TRADICIONAL QUE NOS HAN LLEVADO A ESTAR PERMANENTEMENTE A DIETA. DESCUBRE CÓMO ESTA PROFESIONAL DE LA NUTRICIÓN PROPONE UNA ‘OPERACIÓN BIKINI’ QUE DURA TODA LA VIDA Y NOS PERMITE SENTIRNOS BIEN Y CON SALUD.

Escribe: Beatriz Álvarez. Fotografía: Cecilia Mijares

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¿Cómo llega una licenciada en Historia a ser nutricionista? Me fui dos años a Nueva York a estudiar el Máster en Relaciones Internacionales de la New School University; y dentro de él, me especialicé en el área de medio ambiente. Al reflexionar sobre los efectos que tiene la alimentación a nivel medioambiental me di cuenta de lo importante que era ayudar al planeta y a los animales. Una de las mejores formas de hacerlo es fomentar un estilo de vida saludable, entre otras cosas, consumiendo menos carne. En todo este proceso me ayudaron mis estudios en Historia. He investigado mucho los patrones de alimentación a lo largo de las diferentes etapas del ser humano y las razones por las que fallecía en cada periodo. Éstas son un reflejo de las condiciones económicas y del contexto social pero, especialmente, de la salud y de la alimentación.

Está certificada como Holistic Health Coach, ¿podría explicar de manera sencilla a qué se refiere esta especialización? Un Health Coach es un asesor de salud. Una especialización que estudié durante un año en Nueva York en el Institute for Integrative Nutrition; y que se basa en orientar a la gente para que tenga un estilo de vida saludable. Es algo muy diferente a ser nutricionista. El health coach, a través de numerosa información sobre salud, te prepara a fin de conseguir un nuevo estilo de vida. Hago programas de dos o tres meses en los que me siento con las personas una vez a la semana para enseñarles a cambiar su alimentación y también a mejorar otros aspectos de su estilo de vida como el sueño, el deporte, la meditación… que son muy relevantes.

Ahora que ha sido madre, ¿cómo ve el futuro alimenticio de nuestros hijos? He estado durante un tiempo buscando a qué escuela podía llevar a mi hijo para que llevase una alimentación vegetariana, equilibrada y ecológica; y me ha costado mucho. Veo muy mal el futuro de los niños. En torno al 40% de los menores de nuestro país tiene sobrepeso y el 90% consume azúcar todos los días, por lo que la situación es realmente trágica. El sobrepeso y especialmente, la obesidad; están asociados con más de 40 patologías y pueden desembocar en una de las mayores pandemias que vemos hoy en occidente: la diabetes tipo 2, cuyas tasas se están incrementando exponencialmente por el alto consumo de azúcar. A los niños se les enseña que cuando hacen algo bien se les premia con azúcar y es una práctica errónea.

El azúcar está presente en numerosos alimentos, no solamente debemos tener en cuenta el que añadimos sino el que está en todos los procesados. Es lo que yo llamo los tres caballos de la industria: sal refinada, grasas hidrogenadas y azúcar, que los convierten en alimentos sumamente adictivos.

Los niños, cuanto más comen, más quieren, lo que conduce inevitablemente al desastre con el que nos encontramos hoy en día.

¿Deberíamos impulsar la educación alimentaria en los colegios? Sí, sin ninguna duda. Me llama la atención que, siendo tan importante tener una vida saludable y mejorar nuestra salud a través de la alimentación, no sea algo que se enseñe en la escuela a los niños y, sobre todo, a los padres. Deberíamos empezar a dar cursos de alimentación en las escuelas a los niños, padres, maestros y a todo el personal. La mayoría de los padres, no es que no quieran cuidar a sus hijos sino que no saben cómo hacerlo porque no tienen la información necesaria. La mejor manera de generar un cambio es a través de la información.

¿Existe un exceso de información hoy en día que sólo consigue confundir más todavía a las personas? Sí, existe porque la industria trata de confundirnos. Quiere vender más y las grandes empresas que cotizan en bolsa se preocupan más de rendir cuentas a sus accionistas que de nuestra salud. Si no vende, la compañía deja de existir, y saben que lo que vende es que el producto cumpla las “4P”: publicidad, producto, punto de venta y precio. En las campañas de publicidad, por ejemplo, vemos cómo el producto da la felicidad te hace más delgado o más guapo. Se invierten millones de euros en este tipo de campañas, especialmente en las que van dirigidas a los niños, que no tienen la capacidad de distinguir qué es real y qué es publicidad. Los gobiernos o el sector de las frutas y las verduras no tienen tantos ingresos como para competir a nivel publicitario, por lo que somos bombardeados sistemáticamente con campañas que en realidad perjudican nuestra salud. Respecto al punto de venta, las personas no compran porque el producto sea saludable o no, compran porque la textura, el color, el olor… son más atractivos, y eso, la industria lo sabe. Es cierto que hay grandes superficies que están cambiando porque los propios consumidores modifican su forma de comprar. Se está generando mayor conciencia gracias al acceso a esa información saludable.

Muchos de los estudios están financiados por la propia industria… ¿cómo saber la veracidad de los datos que se presentan en los informes? Es fundamental conocer quiénes son los patrocinadores de dicho estudio. Si es un estudio sobre los efectos del azúcar en sangre y lo patrocina una bebida que contiene altas dosis de ésta, obviamente no es algo imparcial. Tienen que ser estudios revisados por otros profesionales de la salud. Hay mucha información disponible, pero las personas no leen estudios científicos o de medicina de forma habitual.

Ir al nutricionista debería ser tan importante cómo acudir al fisioterapeuta, y no sólo para aquellos que quieren adelgazar, ¿está de acuerdo? Cuando las personas piensan en un nutricionista creen que les va a poner a dieta, a comer pollo a la plancha y brócoli hervido. Por eso, aunque yo misma lo soy, prefiero denominarme health coach porque las dietas están destinadas al fracaso ya que están asociadas a la temporalidad y la fuerza de voluntad y ambas expiran. Si terminas la dieta y vuelves a retomar hábitos anteriores, subirás de peso de nuevo. Por ese motivo, no se trata de ponerse a dieta sino de fomentar una alimentación que va a promover la longevidad, el bienestar y la calidad en tu vida. Todos vamos a morir, pero la clave es cómo vas a vivir tu vida de hoy y qué calidad vas a tener cuando te despiertes cada día. ¿Vas a estar con energía? ¿Vas a estar libre de adicciones y necesidad de comer?

¿Deberíamos actualizar la versión de la pirámide alimentaria? Harvard ya ha cambiado la pirámide tradicional por el llamado ‘plato de Harvard’. En los hidratos de carbono ya no pone arroz o pan, sino que pone cereales integrales y legumbres, indicando, además, la diferencia entre los integrales y los refinados. Han quitado los lácteos del plato ideal porque no está demostrado que protejan contra la osteoporosis o las fracturas. En cambio, sí que pueden ser un factor que contribuya a diferentes cánceres hormonales como el de mama o el de próstata, según diversos estudios–un total de 14 estudios independientes, entre los que se encuentra el realizado por la propia Universidad de Harvard–En el apartado de las proteínas, exponen que se debe limitar el consumo de las carnes rojas y los embutidos. Limitar no es solo dejar de comer carne todos los días como sucede en España sino comerla, únicamente, de vez en cuando. Además, invitan a tomar proteínas vegetales, como son los frutos secos, las legumbres o la quinoa. Por supuesto, proponen que la mitad del plato sean frutas y verduras y, para beber, siempre agua, nada de zumos o refrescos. En mi opinión este plato es el más completo y actualizado.

¿Qué opina del libro -biblia para algunos- ‘El Estudio de China’? El Estudio de China ha sido el estudio más grande, completo y ambicioso que se ha realizado en el campo de la nutrición. Fueron muchos años los que el doctor T. Colin Campbell, de la Universidad de Cornell, investigó acerca de las enfermedades y su relación con la alimentación. Demostró que las zonas de China que menos proteína animal consumían eran las más saludables. En conclusión, cuanto más vegetariano seas, mejor salud tendrás, a corto y a largo plazo. Para mí es una joya del mundo nutricional.

¿Por qué existe cierto escepticismo en la sociedad ante lo vegetariano o vegano? Por falta de información. Nos han hecho creer que si no comes proteínas en el desayuno, la comida y la cena vas a tener deficiencia de proteína. Si utilizas el sentido común, muchísimos animales como el gorila, el caballo o la vaca, con grandes músculos y mayor tamaño que nosotros, se alimentan de plantas… por lo que es un mito creer que si no comemos proteínas animales nos faltarán aminoácidos. Los aminoácidos están en todos los alimentos, de hecho, por peso, los animales no son los alimentos que más proteína tienen. Al final, es cuestión de informar: la quinoa, las legumbres, las semillas o los frutos secos también contienen grandes cantidades de aminoácidos. No hay por qué ser vegetarianos estrictos pero sí restringir al máximo el consumo de carne en favor de lo vegetal. También existe el mito de que si no consumes carne roja no vas a tener hierro, pero éste, como cualquier otro nutriente, también está en el reino vegetal y si, además, lo juntas con vitamina C, se absorbe mucho mejor.

En mi opinión, todos estos mitos hacen que la gente sea escéptica hacia los vegetarianos o los veganos. Si empezáramos desde pequeños en las escuelas a enseñar a los niños y padres cómo tener una alimentación equilibrada -lo que no significa desayunar huevo, comer carne y cenar pescado, eso es solo una dieta de proteína- con un poco de proteína animal, proteína vegetal, hidratos de carbono saludables, frutas, verduras… los niños crecerían con una mentalidad diferente. Los 90 fue la década de las dietas de proteínas, como las de Atkins y Dunkan, que nos tatuaron en el cerebro que si no comíamos proteína animal tendríamos deficiencias de músculo. Sin embargo, ¿las personas van al médico a quejarse de falta de proteína? no. Lo único que no encontramos en los vegetales es la vitamina B12, que procede del reino animal, por lo que los vegetarianos o veganos necesitan tomar suplementos.

¿Cree que está cambiando esta concepción? Creo que sí, gracias a la labor que muchos profesionales de la salud estamos haciendo. Julio Basulto, uno de los mejores nutricionistas de España y a quien admiro, tiene un libro que se llama “Más vegetales, menos animales” donde se explica toda la ciencia que hay detrás de los beneficios de comer menos animales. En España cada vez abren más restaurantes vegetarianos y en las cartas se añaden más opciones, porque se ha realizado una gran labor para cambiar la mentalidad de la sociedad. No solo en relación al exceso de proteína animal o de la grasa saturada en ellos, sino de los daños que producen a nivel medioambiental. La parte ética de cómo tratamos a los animales y el efecto que tiene el consumo de la ganadería industrial en el cambio climático. Ya se ha demostrado que la mayor emisión de gases de efecto invernadero no proviene de la industria del transporte sino de la ganadería industrial. Si queremos generar un cambio medioambiental, debemos cambiar nuestra alimentación, caso contrario no sobreviviremos.

Productos naturales y ecológicos, ¿tendencia o futuro? Futuro. Pero también es una tendencia porque países que tienen un mayor nivel de evolución, como los países nórdicos, Alemania o ciertas zonas de EEUU, son los mayores consumidores de productos naturales porque su nivel de conciencia es más elevado. En España, se percibe esa tendencia por ejemplo en ciudades como Madrid o Barcelona, donde se está viendo que se cambia hacia esa dirección. Ese es precisamente el camino para cambiar nuestra salud, erradicar la obesidad, prevenir la mortalidad por enfermedades crónico-degenerativas y salvar el medio ambiente.

Estamos en la temporada de las dietas por excelencia, ¿cómo puede una persona distinguir, de forma sencilla, si es una opción saludable? No debemos confiar en todos aquellos productos milagro. Tampoco creer en las dietas altas en proteínas. Las personas deben cambiar su mentalidad y adoptar un estilo de vida saludable de manera permanente. Las dietas son cosa del pasado, la nueva tendencia es la vida saludable. No hay que fijarse en calorías, sino en nutrientes. ¿Es un alimento que va a potenciar mi longevidad, mi salud y mi bienestar o es un alimento que a corto plazo me hará bajar de peso pero no lo podré mantener? Un refresco light no tiene calorías pero es de los peores alimentos que vas a poder comer, sin ningún beneficio. Un aguacate, en cambio, tiene más calorías, pero tiene tal cantidad de nutrientes, de fibra, de antioxidantes, de fitoquímicos, que va a nutrirte a nivel celular y mejorar tu calidad de vida.

Realmente… ¿la palabra dieta se utiliza de forma engañosa? No es que se utilice de manera engañosa, una dieta exitosa es la que va a mejorar tu salud, te va a mejorar a nivel celular y va a darte la mejor versión de ti mismo. Al final, tiene que ser una dieta que se pueda mantener a largo plazo, no puedes mantener una dieta a base de huevo cocido, pescado y pollo a la plancha. Tu cuerpo necesita hidratos de carbono, tu cerebro necesita la glucosa para sobrevivir, por lo que siempre vas a tener antojos y ansiedad por comer azúcar.

¿Cree que su labor de divulgación ha cambiado la vida de algunas personas? Espero haber cambiado la vida de algunas personas. Llevo dando cursos cinco años y el otro día hice la cuenta y son miles y miles las personas que han asistido. Algunos me mandan después mensajes de agradecimiento sobre todo por lo que aprendieron y cómo ha mejorado su calidad de vida. No te das cuenta del impacto en redes sociales hasta que haces alguna encuesta o ves que la gente te escribe mensajes de apoyo cuando lo pasas mal… Es una forma de crear una familia o una comunidad, donde me he dado cuenta de que algunas personas sí siguen los consejos que les doy y estoy agradecida por el cariño que me dan ellos a mí.

También escribo numerosos artículos y realizo cursos en empresas, así que espero haber puesto mi granito de arena para hacer que este país tenga una alimentación más sana que redunde en la calidad de vida de los españoles.

¿Hacia dónde se encamina la nutrición en los próximos años? Por las tendencias actuales en ciudades como Nueva York, Londres o Los Ángeles, los libros nuevos que se editan, etc., observo que nos estamos acercando hacia una dieta más vegetariana, con alimentos ecológicos y más saludables. Nos movemos hacia un estilo de vida y una alimentación que potencia la longevidad, la belleza y el bienestar. El mundo de las dietas de proteínas y las clases de gimnasia tradicionales son cosa del pasado. En nuestro país están entrando también métodos deportivos de alto rendimiento y alimentos saludables que se empiezan a ver en todos los restaurantes de nueva apertura como la quinoa –que cuenta con un alto nivel de proteínas vegetales y es rica en aminoácidos, minerales (calcio, hierro, magnesio), vitaminas (C, E, B1, B2 y niacina) y fósforo-; o el boniato -rico en hidratos, proteínas, vitaminas antioxidantes y minerales esenciales-; ayuda a reducir el riesgo de infecciones y aporta energía física y mental. Es interesante por su alto contenido en ácido fólico.

¿Y cómo se ve Beatriz Larrea en ese futuro? Me veo como parte de ese futuro. Como una de las tantas personas que hay en España peleando la misma batalla que abordo yo cada día y, de la mano de esos profesionales de la salud, guiando a las personas hacia un estilo de vida saludable. Me veo dando consultas, cursos y, sobre todo, entrando en empresas..

¿Qué podemos encontrar en su libro ‘Detox para cambiar tu vida’? Es un libro donde explico por qué las personas deben cambiar sus hábitos alimentarios y adoptar una alimentación vegetal y saludable. Muchas veces te dicen: ‘tienes que comer tal y tal…’; pero nadie te explica el porqué. Yo trato de entrar en la cuestión fundamental: cuál es la alimentación óptima para el ser humano, tratando de utilizar el sentido común y ofreciendo ejemplos sencillos de entender. No quería hacer un libro científico sino un libro interesante y entretenido con el que aprender. He recibido muy buenas críticas y estoy muy contenta por ello.


BEATRIZ LARREA bio • Licenciatura en Historia, Universidad Iberoamericana, Cuidad de México, México. • Master en Relaciones Internacionales, New School University, Nueva York, NY. • Certificado como Holistic Health Coach y Natural Health Professional, Institute for Integrative Nutrition, Nueva York, NY. • Certificado en Plant Based Nutrition and Disease of Affluence, Cornell University, Ithaca, NY. • Nutrición y Dietética: Evolución de los Conocimientos y Últimas Perspectivas, Universidad Complutense, Madrid, España. • Sports Nutrition Expert, Institute for Optimum Nutrition, Londres, Reino Unido. •Nutrición Holística, Canadian School of Natural Nutrition, Toronto, Canada.

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